ROSENCOF Y LA SOLUCIÓN DEL TEMA DESAPERECIDOS

"Se puede lograr"

Mauricio.JPG (28687 Byte)"Déjese de joder, en el nivel que estamos podríamos conversar y dejarnos de tonterías": Eso le dijo el entonces dirigente tupamaro Mauricio Rosencof, alias Leonel, al oficial que lo interrogaba duramente en el noveno regimiento de caballeria en 1972. Ese exabrupto dio lugar a una intensa negociación -de la que participaron numerosos dirigentes tupamaros y jerarcas militares- buscando un alto al fuego entre guerrilleros y Fuerzas Armadas. A 26 años de ese hecho, Mauricio Rosencof vuelve a hacer un planteo pragmático, esta vez para resolver el tema aún pendiente de los desaparecidos. Rosencof plantea reunir a representantes de los militares y de familiares de los desaparecidos, junto a un miembro neutral. En conjunto, determinarían qué se puede averiguar. Los militares proporcionarían, reservadamente, por lo menos, las fechas de las muertes. El Ejecutivo reconocería oficialmente las defunciones. Y luego se haríia un parque recordatorío. Hecho esto, quedaría abierto el camino de la reconciliación. Según Rosencof "está al alcance de la mano". Coincidentemente se conoció un proyecto del ministro de Educación, Samuel Lichtensztejn, para reconocer a los desaparecidos como muertos. El tema se está moviendo.

Mauricio Rosencof vive a pocos metros del Shopping de Punta Carretas. "A media cuadra del penal", dice él, conservando la geografía de tiempos pasados. Vive en una casa chica y prolija. En las paredes de su escritorio alternan el Che Guevara, Gardel, una foto de los buscadores de oro brasileños y un afiche que reclamaba su libertad. Después que lanzó su propuesta el jueves 5, en Búsqueda, el teléfono no paró de sonar. Dice que ha recibido desde saludos de amigos y adhesiones de políticos hasta llamados de militares retirados que, años atrás, se batieron contra él. Está feliz de ver que la calina de su vida de abuelo legendario se haya roto: "Todos quieren resolver el tema de Ias desaparecidos y creo que Ia propuesta Ies abre un camino posible."

¿Por qué surge ahora su propuesta?
-Todos los intentos hasta ahora para resolver el tema han llegado hasta cierto punto y se han trancado. Mi propuesta es que se sienten en torno a una mesa representantes de los combatientes y de las Fuerzas Armadas (FFAA) para buscar una solución. Preciso lo que denomino combatientes: son todos los que estuvieron contra la dictadura.
Hay algo que no se intentó todavía: que los dos bandos en conflicto tengan un representante para una negociación. Y que busquen, reservadamente, cuidadosamente, una solución. Las negociaciones no se hacen entre amigos sino entre enemigos. Entonces podrían estar en torno a una mesa por un lado una o dos personas designadas por los que enfrentaron la dictadura - creo que lo lógico es que fueran nombradas por el comité de familiares -, y por otro, estaría una contraparte designada por las Fuerzas Armadas.

La cadena de mandos

¿Cómo lo designarían las Fuerzas Armadas?
-Es fundamental para todo esto el aval del presidente de la República autorizando a las FFAA a nombrar por la vía que fuere - por vía del círculo militar o del comandante en jefe - a alguien que los represente. Se evita así dar una orden vertical que recorra la cadena de mandos. Si la orden viene desde arriba, la respuesta ya sabemos cuál es: "No hay información".
¿Qué es lo que ocurre hoy dentro de las FFAA?: hay una cadena de mando que se interrumpe. Las logias están afectando su funcionamiento.

Desde las Fuerzas Armadas se dice una y otra vez que el tema ya está Iaudado.
-La realidad muestra que no está laudado. Dentro de las FFAA ya hay una camada muy grande de oficiales y aun jefes que son posteriores a la dictadura que tienen colgado un San Benito sin comerla ni beberla. Tanto ellos como las fuerzas que participaron de la lucha en todo el período del proceso, encienden la radio o la televisión y se topan con el tema. En el almuerzo surge el tema, el hijo pregunta, y ahora preguntan los nietos y la novia del nieto y los amigos del nieto... Pero dentro del Ejército también puede haber motivos propios de la actividad militar para resolverlo: ya en la guerra de Troya se hacía un alto para intercambiar cadáveres, en el sitio de Montevideo se suspendían los bombardeos para salir a campo abierto con garantías para que ambos bandos recogieran sus muertos.

Skizze.JPG (137516 Byte)Bases mínimas

¿ Cómo funcionaría su idea ?
-Las FFAA designan a alguien de su con fianza. Por poner un ejemplo, puede ser un hombre como el general Curutchet, respetado y estimado por sus pares. Es un hombre a quien la gente que posee información, en términos confidenciales, se la puede proporcionar Los que se la dan no tienen que depositar la confianza en nadie más que en esa persona. El comité de familiares designa a alguien - por ejemplo a Seregni, o a Pérez Aguirre - y las FFAA designan a su representante. Se reúnen con una agenda abierta, nadie va con condiciones previas y se plantean: ¿cómo se puede resolver esto, cuáles serían las bases? Cada cual se remite luego a sus distintos frentes. A las conversaciones se agregaría, además, un tercero en discordia, el presidente de la Cruz Roja Internacional o otra organización que asegure neutralidad: será el encargado de recibir la información.

¿Cuáles cree que deberzan ser las bases mínimas a reclamar?
-Las bases son, primero que nada, la fecha en que murieron. Entonces Curutchet, Ignacio Bonifacio o Medina o Ballestrino o el que sea, va a las fuentes y averigua. Hay un solo depositario de la información, para garantía del informante. El Ejecutivo lo que hace es avalar esas gestiones. No aparece el nombre de ningún involucrado, solo la información buscada.

¿Cree que están las condiciones para que este encuentro pueda darse?
-Tengo la certidumbre de que todo el mundo quiere terminar con esto. Es algo que está al alcance de la mano, que con sentido común se puede lograr. No hay tanto para recorrer, son tres decenas de desaparecidos, no miles como en Argentina. Se sabe a quién hay que recurrir para tener la información.

Eso requiere hacer fe en los datos qtce esa persona va a traer.
-Si el que trae la información a la mesa tiene el prestigio y la esta tura de un general que es respetado por todas las FFAA, hay que dar fe que la información que trae es correcta. Si pasamos a investigar si la información es correcta o no, eso ya es el cuento de nunca acabar. Lo que no se puede aceptar es que digan: Eduardo Bleier nunca estuvo preso o Julio Castro nunca estuvo preso. Pero si dicen `la fecha en que murió Julio Castro es tal': ¿por qué dudar, qué interés pueden tener en modificar la fecha?

¿Las partes se pueden tener confianza?
-Confianza sí, si es para una cosa puntual. Medina y yo, por ejemplo, confiamos en la cuestión puntual del trabajo que hacemos en una comisión para la alimentación escolar. Lo que no quiere decir que estemos reconciliados con los años de la lucha. Los troyanos y los aqueos nunca se reconciliaron durante la guerra de Troya pero fueron capaces de hacer un alto para retirar cada cual sus muertos y venerarlos.

Se forma el grupo y se reúne. ¿Como evitar filtraciones, declaraciones, roces pulicos... ?
-Se requiere total reserva. Cuanto más cerrado sea el asunto más probable es que prospere. Por eso es que planteo que exista una tercera o quinta persona - según que el grupo se conforme con uno o dos representantes de cada bando - que sea un neutral. Supongamos a Seregni y Curutchet integrando el grupo. O a Medina y Del Castillo. O a Pérez Aguirre e Ignacio Bonifacio. La información que manejan ellos la manejan solo ellos dos. La parte que representa a las FFAA no tiene que comunicarle al otro las fechas, sino que se las da al neutral. Finalmente: el Ejecutivo lauda esas resoluciones y reconoce las desapariciones. Estas, además, se institucionalizan en un parque de la memoria. Ya hablamos de eso con Miranda y con Chifflet: un lugar donde haya un muro con el nombre de todos, y la fecha de nacimiento y muerte. Y un árbol plantado para cada uno de los desaparecidos. Esta idea, que es de Chifflet, apunta a un lugar alegre, que sea para la memoria pero que en él corran los niños y se encuentren las parejas.

Las fechas

El mecanismo requiere que las partes coincidan en hasta dónde se puede llegar con la información...
-Las partes verán hasta dónde pueden llegar.

Desde el punto de vista de Ias FFAA puede decirse que Ia búsqueda de información implica remover hechos dolorosos y exponer a sus protagonistas.
-No, no. Es una sola la persona que recibe la información: un general que toma contacto con la información para saber en qué fecha ocurrió el hecho. No hay por qué decir la unidad. Eso dependerá de los negociadores. Dando la fecha no se dice la unidad. Yo personalmente, para que esto llegue a buen puerto, creo que si llegan a las fechas ya está... En una conversación, preguntar se puede preguntar todo, pero con determinadas preguntas el objetivo no lo alcanzás.

Apertura

Los militares también pueden decir que hay muchos episodios de la lucha con los tupamaros o que ocurrieron durante la dictadura, sobre las que no se tiene todo claro. ¿Usted estaría dispuesto a remover su pasado y aportar, hablamos hipotéticamente, información reservada que posea?
-Ese no es el caso, en la negociación no vamos a estar sentados los ex guerrilleros.

Pero usted, ¿la apertura la llevaría al extremo de decir: si a mí me preguntaran daría la información, que poseo, que no se conoce y que mis ex contrincantes me piden ahora... ?
-Si a cambio de la información de lo que pasó con nuestros muertos, me piden a mí una información que no tienen y yo tengo, no tengan la menor duda que se las estoy proporcionando. No creo tener información que ellos puedan demandarme, pero si consideran que tengo una información que ellos no tienen y eso tiene que integrar el paquete de información de desaparecidos me abro absolutamente, no dejo absolutamente nada en el tintero, eso como actitud.

¿Ha tenido respuesta desde sectores de las FFAA?
-He tenido reacciones de distintos niveles, fundamentalemente de oficiales que fueron beligerantes. No son conversaciones detalladas sobre el tema. Pero si en medio de esto uno recibe una llamada de un oficial retirado que llama para ver cómo estoy y me dice Leonel, que era mi alias... Comunicarse así es una manera de decir: está interesante el tema. Lo que no quiere decir que haya acuerdo, una posición tomada, simplemente que hay una señal.

Algunos militares han dicho, en otro momento, que dar las fechas de las muertes sería una derrota moral para las FFAA.
-También daña su moral no dar esos datos. Darlos implica decir: en otro momento no fue posible aportarlos, ahora sí es el momento. Que los hechos ocurneron está fuera de toda discusión. Lo que restituye la dignidad de las Fuerzas Armadas en este caso puntual es el reconocimiento y dar los datos básicos que permitan cerrar este capítulo.

EL periodista Tomás Linn dijo en Búsqueda que esta propuesta implicaba darle la espalda a los mecanismos institucionales.
-Los caminos formales, institucinales, nada han aportado. Se busca algo flexible, creativo, viable. Pero además, las solución a la que se llegue debe pasar por las manos del Ejecutivo, o sea que la institucionalidad está presente, dando el marco a una salida pragmática que no rompe la cadena de mando. Es un camino posible.

¿Esto tiene un sentido de reconciliación?
Tiene el sentido de que aquellos que tenemos muertos o desaparecidos en esta historia queremos tener un lugar donde recordarlos y homenajearlos. Las FFAA tienen en cada cuartel un recordatorio o la plaza de la bandera...

¿Y la reconciliación?
-Para eso se requiere que pase mucho tiempo, hay mucho dolor todavía. Este es el momento de cerrar este capítulo, no se puede hablar de otra cosa mientras esto no quede resuelto.  

J.M. PETIT, Revista "tres", 13.03.98